Cuando extraviado observo
el rápido pulular de hombres:
sus pasos, sus pétalos, sus huellas.
Cuando perplejo escucho,
el inagotable fluir de olas,
olas que revientan lágrimas con puntas,
olas que no detienen
su agónica canción punzante.
Cuando el proceso del tiempo
es tormenta ante mis ojos.
Cuando el tiempo gotea su ácido
su hirviente ácido sobre mis manos,
dejándome solo escombros,
sólo escamas, sólo gusanos.
Dejándome solo,
sólo dejándome solo!
Y me averiguo entonces.
Y me acuso y me socavo,
y entonces me pregunto:
Será el tiempo una estación rota
que sangra su savia a la vida?
O será un hueco en el aire
por donde llora la esperanza perdida?
Y es que el tiempo, el tiempo dormido.
La veta de silencio, la quietud expectante.
El reposos intranquilo, la voz muerta.
La peluca de azar, el horizonte.
Y es que el tiempo, el tiempo ido.
El amarillo, el cansado y arrugado tiempo:
con su altura y con su sima
con su pozo profundo e insondable,
con su pozo profundo y negro,
profundo y profundo tiempo que se va
que no queda,
que no queda
sino el olvido...
Y me insiste y me repite
su campanada desolada y tristemente:
cada vez me cala más hondo
cada vez me roe más agudo, más letal:
las conquistas
y los amores.
Y debo levantarme
soy eterno guerrero que en puntillas
sobre tu mirada se levanta:
para invocar aromas
para seducir olvidos.
Tiempo, inmaculado tiempo.
Tiempo de picota y cuchillo.
Tiempo amargo
de las horas de mi sufrimiento.
tiempo que ya no alcanzo
tiempo que no detengo:
tiempo y tiempo y tiempo,
Al fin solo,
sólo el tiempo...triunfa!
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