miércoles, 12 de diciembre de 2007

Los manantiales

Dos estrellados cielos tiene tu rostro
inmensamente transparentes,
profundos como todo el mar
con su cabellera de espuma
y cuerpo de caracolas.

Todo lo atrapan
tus chispeantes pupilas
como guantes de sal
con su invisible caricia.
Son como dos crepúsculos
encendidos con los primeros guiños
de nubes y estrellas.

Tus labios son dos arcoiris
sembrando sus colores al día.
Son la raza del copihue
y la tenacidad de la araucaria
con su forma de beso y palabra.

Amo tus ojos grandes
impregnados de sueños y amapolas
con su brillo siempre amable
tras tu campanada de pestañas.

Amo tus labios porque son
los confines espaciales de tu boca,
sé que allí nacen
miles de cometas
con su cola húmeda y encendida.

Amo tus ojos
porque de ellos
se alimenta la pureza:
ahora sé,
donde tienen su origen los manantiales.

Amo tus ojos y tus labios
grandes y toscos y simples
y los amo porque son
infinita y delicadamente tuyos...

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