Jesús
me pregunto,
te pregunto Jesús:
quién te reconoce, quién
cuando vas por las calles hecho viento?
Cuando nos despiertas hecho sol.
Acaso te sienten en sus manos,
Caso en su risa.
Acaso, acaso quién,
quién acaso?
Y entonces pienso:
Cuando la carne se va
cuando nos deja la carne
los recuerdos como abejas
en panal se agitan
y recordamos sin recordar
siquiera.
Porque así como tocamos
así como hacemos silencio
así,
no descubrimos
el alma de lo palpado
y no oímos los latidos
subterráneos del silencio,
ni la melodía de la vida
que nos florece dentro,
¡ni esa melodía siquiera!.
Y me vuelvo a preguntar,
nuevamente te interrogo Jesús:
qué lejos estamos los muertos
de los muertos
y muerto,
qué lejos está esa palabra
de tu huella,
porque la verdad
la conzco y la siento...
Te das cuenta
qué lejos Jesús
qué lejos!
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