Del tiempo nació la amargura,
velozmente la prisa.
Esperanzas comió la espera.
Alas de reloj
se precipitaron en silencio:
lloviendo horas
cayendo minutos.
Del tiempo vinieron los años
que arrugaron las miradas del amor
y las caricias encanecieron.
Del tiempo nacieron cadenas,
segundos que me encarcelaron,
inquietudes y quimeras
devoradas en las fauces
de un calendario sanguinario.
Y sin embargo,
así sabiéndote
sintiéndote así,
sin embargo...
Entonces:
sólo tú
sólo yo,
nosotros simplemente...
amén!
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