jueves, 13 de diciembre de 2007

Alunece

Alunece
sobre las llanuras deformes del Lago Ranco
a esa hora en que el silencio se sostiene en el aire
como una pirueta de trapecistas temerarios
y se lanza luego con descaro
sobre la silueta ennegrecida de los montes.

A lo lejos se oye recitar al rey de azul diadema
versos acuosos de cristalina fragancia
como un caballero medieval que le canta
a su rutilante dama
encerrada
en lo más alto del castillo de la noche.

Alunece el sur del cielo con eléctrico fulgor,
porque se sabe que en la alcoba de la noche
la diosa se insinúa con provocativa seducción,
y es que el Lago no resiste sus brillantes caricias
que lo dejan prisionero de su resplandor.

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