Hoy me proyecto como sombra
en las escaladas grietas
de mi existencia diseminada,
embriagado de máscaras
me presento
en la escena del mundo:
y en qué estación te recojo
o a qué árbol te maduras?
Mis guantes rosados y endurecidos
Lloran tu ausencia presente
de noches y estrellas en abanico:
y qué bofetada
dejó abierta para siempre
tu herida como lluvia de huracanes?
Con qué verso enigmático
tocaré tu alma desatada
por las olas del olvido?
De piedra son tus ojos
cuando anidan en la ira
y reflejan en lo que miran
el abandono a quemarropa.
El amor, el amor,
el amor...
conjugaste acaso
alguna vez su delirio?
2 comentarios:
si el amor no se conjuga,no es amor...gracias a Dios,bien o mal, yo lo conjugé.
De todos los males, creo que el olvido debe ser de los peores.
La desolación arde en la garganta, cuando te encuentras solo, y más encima herido.
Parece que alguien no lo estaba pasando muy bien, pero la escritura es perniciosa, porque funciona mejor desde las penas y amarguras.
Un abrazo.
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