viernes, 11 de enero de 2008

Así te quiero

Te quiero tosca e indómita
como copihues y banderas
como aguaceros y sequías
en medio de la vorágine
iniciando la rebeldía.

Te quiero perfumada de vida
paciente y oleada
con guantes blancos
que desde las rocas saluden
y no ausente
como un cartero
con su duro olvido de sobres.

Te quiero intacta de sueños
reales como tus desvelos.
Te quiero aterronada,
compacta como una hoja,
majestuosa como un Magnolio.

Te quiero empinada
como la claridad que estalla
en la cima de la cordillera
cuando el día recién bosteza.

Te quiero dócil como la greda
con su presencia
húmeda de bosques
y la figura que se intuye
entre las manos floreciendo.

Te quiero risueña
como una cascada
y cristalina como sus piedras,
aún en su actitud verdosa
de musgüita caricia.

Te quiero abierta
como un cielo nortino,
transparente como sus noches
que develan ocultas ciudades
en los confines invisibles
de la atmósfera constelada.

Te quiero lluviosa
como la cola austral
de mi abandonada tierra
con sus sílabas entrecortadas,
de encumbrados palafitos.

Siempre colmada
de redes y braseros,
respirando como locomotoras.

Te quiero simple
como una gota de rocío
con sus ojos de espejo y magia.
Despierta
como el calor de una madre
escondido entre el tejido y la cazuela.
Silenciosa
como la compañera del campesino
prendida a la ubre lechosa del primer sol,
con un oído en el gallinero,
diseminando su amasado pan
por su amasada vida

...Todo madura en tus manos
callada y tiernamente,
como las paltas con su enagua verde
y vestido de diarios.
Eres como el lugar oculto
donde el invierno guarda sus regalos.

Como esa isla misteriosa
donde miran atónitas las piedras
el horizonte que se a vecina
en el viento oleado.

¡No hay razones para no quererte
e interminables sentimien
para nunca,
nunca dejar de hacerlo!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nunca hay razones-razonables para querer, sólo se quiere; y se entrega alma y cuerpo, vida y corazón...cuando uno descubre el por qué de ese amor, éste,... pierde la magia. Cecy