jueves, 10 de enero de 2008

La partida

Te irás y no sé cómo decirlo…

un vendaval de imágenes
sacudirán mi corazón roto,
una agónica negativa
mordida por el silencio herido,
una culpabilidad a mansalva
desgarrando mi alma
y arrojándome al vacío
de la soledad que es tormenta
y calvario sostenido.

Te irás y no sé cómo decirlo…

maldeciré el día y la hora
en que puse a prueba
la anchura de tu amor enamorado
y golpearé mi ser

una y mil veces
contra el muro
del abandono y la ceguera.

Lloraré, lo sé

y será tarde…

y a lo lejos se oirá

la lluvia cayendo triste
sobre el piano
que ahoga

los puentes de Madison...

1 comentario:

Anónimo dijo...

dejé partir al "amor de mi vida", con mucho dolor y angustia pensando en que si no volvía, jamás encontraría a quien amar con la misma intensidad, pero el tiempo y la paciencia me demostraron que las lágrimas que derramé por "ese amor" más adelante se transformarían en esperanza, en alegría de haber amado, porque fui recompensada.