Como en la noche azul
tu vida se acurrucó en mí,
cual lucero se duerme
en la falda del día
y tu mirada de rayo verde
se clavó sobre mis campos
florecidos de tanto esperarte.
Pusiste agua a mis grietas
mariposa estrellada,
viento a mis alas,
silencio de otoño.
Flores a mi huella,
invierno cristalino
a la noche de mi alma.
¡ No conozco más allá de tus ojos
no veo más allá de tus carnes !
Me embarqué en tus aguas
y me hice al naufragio de tu deseo.
Partí en mi bote pequeño
al horizonte de tu cintura,
a la marea de tus besos,
al archipiélago de tus arrebatos.
A buscarte:
tan solo y tan callado.
A encontrarte,
en un reino:
tan lleno y tan tuyo.
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