Esperarte es una hora sombría,
pálida y triste
como el beso que no te di,
porque el apuro o la ira
nublaron mi despedida.
Esperarte
es una herida que no cicatriza
que se abre y se cierra
sobre el río de mis ojos
y la desesperación de mis manos.
Esperarte sin saber ni cómo
ni cuándo,
es esperar en la sombra
del olvido que florece
en el jardín abierto
a todo lo querido.
Esperarte es morir de a poco
inundado sin piedad
por los raudales del delirio.
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