No repetiré sobre tus labios
esa dulce condena mía,
que a la distancia,
no hace más que quemar.
Ni tampoco atardeceré mi piel
sobre la dulce esencia que te contiene toda
sin dejar espacio
para cuando necesito olvidar.
No abrazaré con mi aliento
el fuego que arde en tu mirada
ni dejaré volar
las caricias que te buscan siempre…
Dejaré que el tiempo cumpla su estatura.
Dejaré que “algún día” se transforme en realidad.
Aguardaré un siglo en eterna vigía
hasta que sea en ti mi vida
y sea yo el río de tu felicidad.
2 comentarios:
Hermoso poema a la paciencia.bendito el "don"(si se puede llamar así) que hace que las esperanzas y los sueños o anhelos puedan hacerse realidad....La "PACIENCIA" se hace, se cria y se cultiva durante la niñez y adolescencia, así la adultez será mas llevadera.
Más que paciencia, yo diría que el poeta busca deprenderse de lo que lo mata sigilosa y diariamente...Condenado por un momento que es meta y espejismo al mismo tiempo.
Gracias, por compartir mis versos.
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