¿Por que la vida se empeña
en sacarnos pedazos del alma
que no cicatrizan nunca?
¿Por qué la pasión no se muere
de golpe y porrazo
en vez de agonizar
en la crueldad del día a día?
¿Por qué apagamos esos besos
que nos quemaban el alma
con ese goteo de labios
llenos de rutina?
¿Por qué te vas y no creo que me muero
aferrado al último de tus suspiros?
¿Por qué dejo que la urgencia y la agonía
me llenen de seguridades que adormecen
o de razones sin delirio?
¿Por qué nos herimos
si nos amamos tanto?
¿Por que nos matamos con palabras
en vez de sembrarnos con la mirada,
bandadas de alegrías?
¿Será porque sé que te tengo
y que tú me tienes también?
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