miércoles, 2 de enero de 2008

En silencio

Amada mía,
tal vez no escuches
que a diario vuela
desde mis labios

un ¡te amo!
como flor abierta
aromada por ese cariño indeleble
que rompe el silencio que se avecina
y creas distraida,

que es el viento que susurra
mientras se despeina...
Pero lo cierto es,
Reina mía,
que te amo
con el lenguaje más inefable
que rueda por el mundo
y con los latidos
más imperecederos que estremecen
hasta el fulgor de las estrellas
cuando caen
sobre el brillo de tus ojos
a la orilla del ¡te amo!
con el silencio dicho.

1 comentario:

Anónimo dijo...

un te amo es un gesto, una mirada, un beso...y muchas otras cosas, pero es necesario escucharlo y mas aun decirlo.Cecy