jueves, 3 de enero de 2008

Tango al corcho

No permaneces tranquilo,
más bien,
disperso en el tiempo
permaneces.
Y es tu geografía
el sostén de la noche
y en ti bailan y beben
los amigos
de la bohemia poesía.

No permaneces quieto,
más bien,
agitándote
en el humo del alma
permaneces.
Latiendo en la boca,
en la boca negra y dulce
en la boca latiendo
con gusto a madera
permaneces.


Y en el instante en que llegas
en que llegas de la iglesia
vos y la botella
casados con un casi para siempre.
y en el instante
en que el metal y las manos
perforan tu corazón embriagado
y en instante
en que el dolor y la alegría
se deslizan por tu parto:
gota a gota
sales murmurando apenas.
Pero entonces el metal
las manos entonces,
os hacen cantar desordenadamente
y te ríes de todo
con tu risa de uva y agua,
porque ahora
todo tu dolor
tu alegría toda,
son el dulce y agrio eco
del vino en la copa derramado.
Son el eco del vino,
El eco cristalino que lava
tu sangre y tu sonrisa!

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