EL mar es una ciudad enterrada
boca abajo
doblado por la húmeda
substancia que lo contiene.
El mar se recoge y estira
sobre la superficie de tus ojos
cuando te miro y me pierdo
en la profundidad de tu amor
sin recordar mi nombre,
sino sólo que te pertenezco.
El mar
es mi corazón desbocado que grita
¡Te amo!
en la roca cuando
revienta una y otra vez
su corazón obstinado...
“¡Con toda el alma,
con toda el alma!”
se vuelve a escuchar
sobre la persistencia de la roca,
y sólo a lo lejos
en medio de su tranquila intranquilidad
mientras se mece y se repone
se le oye susurrarte de nuevo:
“por siempre,
por siempre..."
1 comentario:
Hermosa y singular formar de hacer poesía, en efecto, sos poeta por necesidad, pero yo diría que también porque gestás y parís poesía en cada verso, dueño de tu rumbo, dueño de tu inmesidad.
Felicitaciones desde Guatemala y te invito a mi taxi azul literario: http://taxiazul.blogspot.com.
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