Amanece bajo las flores encendidas
que tiritan ruborizadas en playaluna.
Abierto como un jardín a las saetas
fulgurantes y coloridas de Septiembre
mi pecho y tu boca rompen el murmullo
de las olas extendidas sobre sus sueños.
La complicidad se desgrana
como un otoño desordenado y travieso
entre la marea y la espuma
de la noche que le cuelga a la luna
enloquecida de resplandor y silencio.
Tus manos agitadas surcan la arena
que quema mi fuego inclinado
y haciéndote horizonte
me arranco desde tu pelo
en un suspiro constelado.
Amanece en azulbeso
y la luz generosa
por los confines de la brisa
se dispersa
eléctrica y tiernamente
por playaluna enamorada.
Un sonido de campanas ondulares
se levanta por detrás de tu mirada
mientras tu sombra y mi nombre
se llenan de sonidos
allí,
donde el corcel del amor
galopa
por nuestra sangre desbocado.
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