Aquí en el sur
no hay tropicales playas
o doradas superficies
embetunadas de exóticos cocoteros,
pero en el horizonte se ven
olas de verde espesura
que se levantan
con irregulares texturas.
Los bosques se empinan apenas
sobre los bordes de la bruma
mientras el sol
la chicotea en las ancas
para que apure su tranco
y se pierda en el cielo evaporado.
Es verdad que los árboles
no dejan ver el bosque
y que camino a Futrono
veo ráfagas de árboles
azotando la llanura
y meteoritos de árboles
precipitándose
en la constelación del camino.
Oleadas de árboles
se levantan sobre el horizonte
llenándome los ojos de un verde intenso
hasta que el Lago Ranco
con azulada claridad
rompió de pronto
el verde imperial
por los árboles establecido.
1 comentario:
me hiciste viajar y conocer paisajes que aún no conozco..nuevamente gracias
Publicar un comentario